
Herencia y visión: lo que debes saber si en tu familia hay problemas oculares
27 Noviembre 2025
La salud visual no depende solo de los hábitos; también está influenciada por la genética. Cuando en la familia existen antecedentes de glaucoma, miopía alta, cataratas tempranas o degeneración macular, el riesgo de que otros miembros la desarrollen aumenta significativamente. Por eso, conocer el historial familiar es una herramienta poderosa para prevenir a tiempo.
¿Qué condiciones suelen heredarse?
Glaucoma: uno de los ejemplos más claros. Si un padre, madre o hermano lo padece, el riesgo de desarrollarlo se duplica. El glaucoma ocurre cuando aumenta la presión dentro del ojo y esto daña el nervio óptico. Es una condición silenciosa, sin síntomas al inicio, por lo que la vigilancia debe ser constante.
Miopía y miopía magna: la predisposición genética es muy fuerte. La miopía provoca visión borrosa de lejos porque el ojo es más largo o la córnea más curva. En la miopía magna, el grado es muy alto y aumenta el riesgo de problemas como glaucoma o desprendimiento de retina. Si ambos padres son miopes, la probabilidad de heredar esta condición aumenta considerablemente.
Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE): tiene un componente hereditario importante, especialmente cuando aparece en familiares directos. Esta enfermedad afecta la mácula, la parte de la retina que permite ver detalles, y puede causar visión central borrosa o distorsionada.
Estrabismo: algunos tipos tienen base genética. El estrabismo ocurre cuando los ojos no están alineados correctamente, lo que puede generar visión doble o que un ojo pierda fuerza visual si no se trata a tiempo.
Cataratas en edades tempranas: aunque las cataratas son comunes con la edad, algunas pueden aparecer antes debido a factores hereditarios. Consisten en la opacidad del cristalino (el lente natural del ojo), lo que provoca visión nublada y sensibilidad a la luz.
¿Cuándo debes estar más alerta?
- Si tienes familiares directos con glaucoma, debes realizarte chequeos anuales desde los 35–40 años, o antes, si el especialista lo indica.
- Si vienes de una familia con alta miopía, es importante controlar la progresión desde la adolescencia.
- Si hay antecedentes de degeneración macular, mantener un estilo de vida saludable (no fumar, protegerse del sol, buena nutrición) es fundamental, pero también lo son las revisiones tempranas.
- Si notas cambios sutiles en tu visión y sabes que en tu familia hay historial, no lo ignores.
¿Por qué es tan importante conocer tu historial familiar?
Porque permite que el especialista adapte tus evaluaciones, detecte alteraciones antes de que aparezcan síntomas y tome medidas preventivas. La genética no se puede cambiar, pero sí podemos adelantarnos.










