Llamamos catarata a la opacificación total o parcial del cristalino –el lente natural del ojo– el cual se encuentra detrás de la pupila y funciona como el lente de una cámara, permitiendo el paso de la luz y enfocando las imágenes en la retina, la cual a su vez las envía al cerebro, donde se produce la visión.

Para realizar esta función de modo óptimo el cristalino debe ser totalmente transparente, sin embargo, con el paso de los años esta lente se torna gradualmente opaca y amarillenta, reduciendo progresivamente la visión. Una catarata puede ser la causa por la que una imagen nítida se vuelva borrosa, los colores brillantes se apaguen o la visión nocturna disminuya, o la razón por la que las gafas de lectura o los lentes progresivos parezcan no servir ya de ayuda.

Aparte de la edad, existen otros factores que inciden en la aparición de la catarata: condicionantes genéticos, traumatismos, enfermedades oculares o del organismo (como la diabetes), o el consumo de ciertos fármacos (como esteroides). En algunos casos, la catarata es congénita, es decir, se presenta desde el nacimiento.

Los síntomas más habituales de la catarata son: visión borrosa -en ocasiones visión doble; percepción de colores opacos; presencia de halos en la visión nocturna; fotofobia (molestias causadas por la luz); necesidad de cambios frecuentes en la prescripción de gafas o lentes de contacto; mejoría de la visión cercana sin razón aparente.

No existen medicamentos, ejercicios o dietas especiales que eviten o curen las cataratas. En su etapa inicial, el uso de gafas de sol es aconsejado para evitar el deslumbramiento producido por el exceso de luz –esta es solo una medida paliativa, no curativa.

El tratamiento definitivo para la catarata sigue siendo quirúrgico. Este procedimiento consiste en la extracción del cristalino opaco, sustituyéndolo por un lente intraocular artificial de última generación, el cual puede tener diferentes capacidades de enfoque en cuanto a la visión lejana, media y/o cercana.

Gracias a los avances en la tecnología médica, este procedimiento es rápido e indoloro, con mínimo riesgo y una pronta recuperación. La técnica más avanzada empleada en la cirugía de catarata es el láser de femtosegundo (un femtosegundo es una milbillonésima parte de un segundo [10-15]), el cual permite personalizar el procedimiento al ojo de cada paciente. Aun cuando todos los ojos humanos comparten la misma estructura anatómica, cada ojo varía en términos de tamaño, profundidad, curvatura de la córnea y otras características clave, lo cual constituye la razón por la cual cada ojo debe ser medido y mapeado cuidadosamente antes de cada procedimiento. Estas imágenes, y las mediciones y datos que proporcionan, son usadas para planificar y realizar una cirugía de acuerdo a especificaciones exactas que no se pueden alcanzar con cirugía tradicional.

Hoy en día podemos lograr que luego de la cirugía de cataratas muchas personas puedan ver bien sin el uso de gafas o espejuelos. Sin embargo, en algunos pacientes pueden existir razones oculares que obliguen a utilizar gafas para actividades muy específicas y, en muy pocos casos, para llevarlas todo el tiempo luego de la cirugía.

Aun cuando no se puede prevenir, la catarata se puede detectar mediante revisiones oculares. Por esto es aconsejable visitar al oftalmólogo periódicamente.

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